"Una frase Millonaria"

"Una frase Millonaria"

jueves, 6 de mayo de 2010

Palermo, el indestructible


¿Qué más necesita? Un delantero de la jerarquía de Martín Palermo debe jugar un mundial. Por más que suene a máxima futbolera, es así. El eterno goleador xeneixe durante su extraordinaria carrera ha sabido sobreponerse a las adversidades. Dos graves lesiones en sus rodillas. Una tribuna caída sobre su pierna. Y problemas familiares y personales que no vienen al caso. Pero Palermo nunca dijo basta ni le pasó por la cabeza dejar de jugar. Se propuso metas y las consiguió. Actualmente es el jugador con más goles en toda la historia del club de La Ribera (222) y espera ansioso, como un joven que recién comienza su carrera, la convocatoria para representar a su país en un Mundial.
Si de rarezas se habla, en el reciente amistoso disputado en Cutral Có ante la débil selección nacional de Haití, Martín Palermo fue partícipe de un hecho que bien podría ser detallado en su film denominado “La historia sin fin”, porque si hubiera que hacer una película sobre este jugador no alcanzarían las secuelas. A poco de comenzado el partido internacional una bomba estruendo, curiosamente lanzada desde el lugar donde se alojaron viejos barras de Boca Juniors, impactó a centímetros del Titán consiguiendo que una esquirla se le clave en la pera y lo lastime. Tras este grave hecho, ¿qué futbolero de ley no pensó o creyó que Martín Palermo iba a marcar un gol? Y fue así, como tantas otras veces. Finalizaba el primer tiempo y Martín pateaba con la frente un preciso centro de Ariel Garcé. Gol y medio pasaje a Sudáfrica…
Hay que destacar que este delantero es un luchador. Un gladiador que nunca se cae. Un verdadero optimista del gol. Por eso, más allá que mucho atacantes nacionales estén pasando por un momento glorioso (Messi, Higuaín, Milito, Agüero y Tevez) el ídolo de Boca merece una chance mundialista. Por historia y por presente.

sábado, 1 de mayo de 2010

Una caricia al alma


La vida da revanchas, aunque sean pequeñas. A veces suceden situaciones que se transforman en, al menos, una simple caricia al alma o un fuerte abrazo al corazón. Cuando Diego Buonanotte tras marcar un hermoso gol, ante Velez en el Monumental, besó su brazo izquierdo (tatuado con los nombres de sus amigos) rápidamente vino a la mente el peor recuerdo. Lo oculto. Lo profundamente olvidable. El renombrado día trágico del pasado diciembre, cuando la vida lo dejó en off side, sin amigos y con una culpa eterna. Quizás ese desahogo con el beso y la corrida hacia no se donde, arrancándose la camiseta como si le quemara, sirvió al menos para darle un abrazo a la distancia (eterna) a esos hermanos del alma que perdió en el viaje hacia Teodelina. Es imposible no emocionarse. No sentirse feliz. Diego realmente te lo mereces. Ojalá la vida te de revancha. El mundo del fútbol te acompaña y se muestra orgulloso por tu gloriosa vuelta al campo de juego.

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Quién ganó?


En el Nou Camp (Barcelona), por el partido de vuelta correspondiente a las semifinales de la Champions League 09/10, se enfrentaron y (chocaron) dos realidades bien distintas. Dos maneras de sentir y palpar el fútbol. El fútbol total y el Catenaccio. Cualquier parecido local con el Bilardismo y Menottismo es simplemnte una pura coincidencia.
De un lado estaba, quizás, la mayor y mejor expresión de este deporte en los últimos 20 años. Goles, pases, control y posesión de pelota, diagonales punzantes, seguridad defensiva y sobre todo diversión con una pelota de fútbol: FC Barcelona.
Del otro, quizás, el peor ejemplo futbolístico. Catenaccio puro. Diez defensores y un delantero. Revolear todo lo que quede cerca. Anti fútbol total de la mano del gran pensador y estratega José Mourinho: AC Internazionale de Milán.
¿Quién ganó? El duelo del día, el Barcelona (1 a 0), la serie y el pase a la final: el Inter (3 a 2). Pero realmente, ¿se puede decir que ganó el fútbol? No lo creo. Un equipo que en todo un partido patea una sola vez al arco, por decisión propia, no es merecedor del acceso a una final de un torneo de esta envergadura. Aunque parezca increíble, Inter terminó defendiendo con ¡10 jugadores! Para entender este pensamiento y esta disposición táctica hay que aclarar tres puntos: 1- en el primer tiempo (minuto 28) el mediocampista central Thiago Motta se fue expulsado por aplicar un golpe en el rostro a un jugador rival, 2- Inter, por más que haya quedado con un jugador menos, nunca tuvo la intención de atacar al equipo local y 3- el conjunto italiano cuenta con estrellas ofensivas de la talla de Diego Milito, Samuel E`too, Wesley Sneijeder, Maicon y Esteban Cambiasso. Un verdadero papelón. Igualmente siempre estarán los que digan que el mejor es el campeón, que el único que puede hablar es el que posee el título. Pero por suerte el ambiente del fútbol recuerda grandes equipos que no salieron campeones pero quedaron en la historia, como la selección holandesa de los años ´70.
El Barcelona quedó eliminado como un gran campeón: con un gol mal anulado que lo depositaba en la final y con 15 llegadas concretas (80% de posesión de balón en el encuentro) a la portería del mejor arquero del mundo, el brasileño Julio César. El Inter pasó a la final ostentando simplemente el orgullo de haber derrotado al mejor equipo del mundo. Nada más. Este equipo no quedará en la historia ni mucho menos. No todo vale. El fútbol total desplegado por el Barcelona al menos despierta asombro y provoca emoción.

martes, 27 de abril de 2010

Un negocio redondo


El “Fútbol para Todos” trajo consigo, además de billetes en grandes cantidades y propaganda oficialista hasta el hartazgo, una posibilidad de progreso en la AFA. Gracias a esta alianza formada con el gobierno kirchnerista, la máxima entidad del fútbol argentino presentó en sociedad un plan ambicioso pero muy polémico: “AFA Siglo XXI”. Este incluye la modernización del predio de Ezeiza y la incorporación de centros médicos, científicos, educativos y multimediáticos, dentro de un contexto de desarrollo de al menos diez años. Hasta ahí el proyecto suena bárbaro pero utópico. El problema llega cuando desde esta entidad afirman que existe un plan para que se dejen de vender entradas para los partidos de fútbol en los estadios. ¿Dónde se harán las transacciones? En los bancos. El que más suena hasta el momento es el de Credicoop, en el que se encuentra muy identificado el diputado nacional Carlos Heller, emparentado con el oficialismo… ¿Negocio?
Igualmente, este proyecto se encuentra en marcha bajo la patética excusa de eliminar a las barras bravas de las canchas argentinas. ¿Alguien cree que por dejar de vender entradas en los estadios realmente va a pasar eso? Si todos saben que la mayoría de estos energúmenos son socios de lo clubes. Sin derecho de admisión se ve difícil. Y por lo visto no hay ninguna intención cercana de los clubes de primera de realizar un hecho de semejante magnitud. Por eso, por más que muchos crean en las bondades de esta entidad, este parece ser un negocio redondo… como la pelota con el que se practica.

lunes, 26 de abril de 2010

¿Todo vale?


Un bidón con “agua sucia”, un gol con la mano, descalificaciones racistas, golpes fuertes sin pelota, insultos ofensivos e hirientes y humillaciones apoyadas sobre recuerdos olvidados, son recursos en los que muchos futbolistas y entrenadores caen con tal de obtener la victoria. Pero, ¿todo vale?
Leandro Desábato, defensor aguerrido y ganador de este glorioso Estudiantes de La Plata, apeló a lo más bajo y patético que puede utilizar una persona para obtener tres puntos en un partido. Decidió atacar en lo más doloroso, lo más duro, lo más profundo e imborrable de la esencia de Ariel Arnaldo Ortega: su problema con el alcohol. Adicción complicada si las hay. En el medio del partido que jugaron el pasado fin de semana Estudiantes y River, acudió al término “borracho” (literalmente), entre otras barbaridades, para sacar de contexto y dejar enfurecido al máximo ídolo riverplatense de los últimos 15 años. Así no, Chavo. Ni vos ni Estudiantes necesitaban de eso para llevarse la victoria. Con sólo desplegar un poco del fútbol desarrollado en esta temporada les alcanzaba y sobraba para voltear a este endeble y tímido River. No todo es válido. A veces cuando uno ataca de esta manera debe tener en cuenta que detrás hay una familia, amigos y personas que copian estas acciones. Es muy fácil denigrar y humillar, pero es muy difícil salir de la posición que adoptaste. Por más, que tras el encuentro el jugador pincharata haya dado las explicaciones correspondientes sobre el tema, “olvidándose de los famosos códigos del fútbol”, ya era tarde porque el hecho estaba consumado. Al parecer el estadio de Quilmes revive lo peor del ser de este soberbio central. Como esa vez que decidió catalogar al excelente delantero brasileño Grafitte como un “macaco”, defendiendo los colores del mítico Quilmes . Triste. Igualmente esa vez Desábato pagó con una encarcelación. Esta vez logró quedar fuera de juego y preso (de sus palabras) en el ambiente del fútbol. Todo no vale.
Para otro momento queda la descalificadora patada de Ortega en el segundo tiempo o las constantes respuestas que este usó para defenderse de lo agraviante y grosero. Lo que queda claro acá es que esta vez el fútbol volvió a acudir a la barbarie. Porque aunque no lo crean es un deporte desplegado por “futbolistas”, no por lo que se vio en la cancha de Quilmes.

jueves, 14 de enero de 2010

Messi, la eterna discusión







Messi. Ese particular y simple apellido provoca miles de discusiones de café en Argentina. ¿Por que se discute? Es la pregunta que muchísmos seguidores de la megaestrella del Barcelona se hacen. Quizás los detractores tengan una respuesta fácil ante este enigma: "Lionel Messi nunca demostró lo que es en un campo de juego representando a la Selección Argentina", aunque duela puede llega a ser cierto, pero estaríamos cayendo en el facilismo de los exitistas...

Para empezar, el fútbol es un deporte de equipo. Juegan once jugadores y se permiten tres cambios durante los noventa minutos. En suma, pueden participar del encuentro unos catorce players por lado. El FC Barcelona demostró en repetidas y variadas ocasiones lo que es un equipo. Compacto para defender, creativo para atacar y sobre todo un perfecto sistema defensivo-ofensivo y un bello dibujado táctico, representado eficazmente en el terreno de juego. Una defensa excelente con un caudillo (Puyol) y un lateral-volante muy dinámico (Daniel Alves), un medio controlador como una aduana manejada por un organizador (Xavi) y un fantasista (Iniesta) y en el ataque un goleador que sepa jugar (antes E´too, ahora Ibrahimovic). ¿Qué le falta a este equipo? Messi, el ídolo, astro y sobre todo glorioso definidor de jugadas y finales. 38 goles en una temporada (la pasada). Escalofríante. Goles en finales (Manchester United, Estudiantes, Athletic Bilbao, en dos oprtunidades distintas) y sobre todo la sensación de que en cualquier momento enciende su varita mágica y todo cambia su rumbo.

La palabra que se repite en estas líneas y no por falta de sinónimos es: equipo. Justamente lo que no pudo consolidar Diego Armando Maradona a bordo del timón del seleccionado argentino. Probó 83 jugadores, cambió esquemas, rotó posiciones y sobre todo hubo mucho escándalo y nerviosismo. Por eso el que quiera la respuesta de porque Messi todavía no explota en la Selección piense que el fútbol es un deporte de equipo (no individual), en el que once jugadores buscan un resultado comandados por alguien que sepa guiarlos.

martes, 7 de julio de 2009

"Un domigo triste, le robaron al fútbol"


Éste artículo lo escribo con tristeza y con bronca, hasta se podría pensar en lágrimas recorriendo los ojos. Porque otra vez ganó la trampa, otra vez se ensució mi querido fútbol. El domingo 5/7/2009 estaba llamado a formar parte de la historia futbolera. Se encontraban en el barrio de Liniers, los dos mejores equipos del campeonato (pedido de disculpas al ofensivo y regular Lanús), por ende se auspiciaba una hermosa tarde de fútbol. Por un lado aparecía Huracán: puntero, defensor del "tiki-tiki", conjunto más goleador del torneo y con las jóvenes y hábiles figuras Javier Pastore, Mario Bolatti y Matías De Federico. Por el otro se asomaba el "team" que sólo había perdido una vez en las 18 fechas anteriores (ante Gimnasia, en La Plata), Vélez: solidez defensiva, regularidad en las líneas, equilibrio general y puntos altos en  Nicolás Otamendi, Emiliano Papa, Víctor Zapata y el goleador del torneo, Hernán Rodrigo López. Para ser más simples se encontraban la contundencia frente a la sólidez. El fuerte contra el débil. Sanson contra Goliat.
Si nos remitimos meramente al análisis del partido, se podría afirmar que la sólidez tuvo una leve ventaja sobre el "tiki-tiki", sobre la búsqueda del arco contrario en todo momento. "Los Quemeros", tuvieron su chance a minutos de comenzado el partido. Un tiro libre enviado desde la izquierda fue desvíado, o mejor dicho colocado de manera muy precisa junto a un palo, por Eduardo Domínguez ante la atónita mirada del guardameta Germán Montoya. En ese instante se desataba la locura, el delirio, la algarabía total. Huracán se encaminaba hacia su segundo título en su  casi centenaria historia. Pero en ese momento apareció el villano de la tarde. El árbitro Gabriel Brazenas. A instancia del árbitro asistente Ricardo Casas anuló el gol por una supuesta posición adelantada, que nunca estuvo ni cerca de serla. Y aquí tenemos la primera polémica de la final. Pero no se preocupen porque este encuentro nos va a deleitar o a entristecer (como más gusten) con otras jugadas dudosas.
Hay que aclarar que durante el partido apareció un invitado inesperado: a mitad del primer tiempo granizó sobre el estadio José Amalfitani, provocando el paráte por más de 20 largos minutos (otra desición desacertada).
Tras la reanudación del cotejo, Juan Manuel Martínez cae en el área tras un foul del marcador de punta ,Carlos Araujo, y el referí cobra acertadamente penal para los locales. El 9 goleador,  Rodrigo López, remata desde los 12 pasos y  Gastón Monzón ataja magníficamente, despejándola al córner. Inmediatamente "El Fortín" avasalló a la visita y tuvo varias oportunidades para convertir.
Ya el segundo tiempo lo encontró al equipo de Angel Cappa mucho mejor parado, con las líneas más equilibradas y por decantación empezaron a llegar las oportunidades. Estuvieron cerca de convertir, pero la defensa del conjunto de Gareca soportó los embistes y Montoya desplegó toda su regularidad (le convirtieron sólo 13 goles en el torneo).
Hasta que en una jugada comenzó todo el desconcierto. En un desborde llegan a disputar una pelota dentro del área, a un metro de la línea de meta, "Chiche" Arano y el "Poroto" Cubero. Llevándose la peor parte el capitán del local, ya que el lateral de Huracán le pegó una doble plancha fuertísima en el muslo derecho. Era penal y roja para el lateral, y expulsión para Cubero por reaccionar y pegar un manotazo en el rostro.
Brazenas no vio nada, pero confió en la ley divina de "arreglar las cosas compensando"... Ya que minutos más tarde, López baja una pelota de cabeza y Joaquín Larrivey (Ex- Huracán) le aplica un durísimo planchazo al arquero visitante, provocando que este mismo suelte la pelota, para que en el rebote el enganche Maximiliano Morález convirtiera el tramposo y único gol del cotejo.
Se desató la furia de los festejos y la desazon de la visita, ante la pasividad de la terna arbitral, que en el único acierto del segundo tiempo echó por doble amonestación al mediocampista goleador de Vélez.
Huracán atacó e intento arrasar como un huracán pero no consiguió doblegar al eficiente arquero local y la tarde se prestó para un bochorno más. 
Como es de esperar en este fútbol argentino a veces tan embustero, algunos pícaros se robaron todas las pelotas del campo, dejando solamente una. Por lo tanto el árbitro debió parar el cotejo, hasta que aparecieron algunos balones. En el medio de toda esta situación lastimosa hubo forcejeos y se llegó a escuchar a Angel Cappa gritándoles a los locales que eran "unos cagones de mierda, porque no jugaban al fútbol". Un hecho triste. El partido se reanudo, pero ya no había tiempo para reparar el error. Huracán se había quedado en la puerta de la gloria otra vez. Pero esta vez por culpa ajena.

Pd.: Quiero remarcar que el autor de estas líneas no es hincha ni, ni siquiera simpatizante de el equipo de Parque Patricios. Es sólo un defensor del fútbol que por lo visto se ve atacado todos los días.